2008/06/29

Cuando en la cocina hacemos CATRASCA II

El pasado martes 24 de junio -día del perro negro según mi abuelo Turín- fue nuestro octavo aniversario de bodas. Me desperté y no supe identificar que el día era "mal día" para cocinar:

  • No encontré la carne que quería en el supermercado, tampoco en la carnicería.
  • No tenía granos de pimienta de Szechuan, solo pimienta Szechuan molida.
  • No tengo una cacerola de hierro fundido o de base gruesa, lo suficientemente grande para el "tuco" (¿será que viene de Stück?) de carne.
  • Peter no leyó totalmente la receta que escogió para preparar de cena.
  • Yo tampoco leí la receta para decir si era posible prepararla o no. Dije "sí la hago".
  • No le hice caso a la vocecita en mi cabeza que gritaba "es demasiada pimienta" sino que obedecí a la voz de Peter "así es, condimentada".
  • La receta pide un montón de mantequilla, aceite de oliva y aceite de freír.
  • El día estaba terriblemente azul y bello, para estar en el balcón comiendo helado y haciendo burbujas de jabón.

Fui al supermercado por la mañana y compré la provisión de la semana y casi todos los ingredientes para preparar una carnita frita con costra de pimientas, papitas y una ensalada de lechuga romana. Encontré un paquete de filetes de percal y se me ocurrió prepararlos ligeramente empanizados y fritos en mantequilla, tal y como lo especifica la receta "Eglifilets nach Müllerin Art" pero que suena más rico decirlo en francés "Filets de Perche Meunière", con unos cubitos de papa cocidos en agua y espolvoreados con perejil, mantequilla y mayonesa. No me puedo quejar porque los filetes eran grandes, la mantequilla no se quemó y las papas estuvieron en su punto. Malísima señal... significaba que la cena iba a ser un desastre total.

Yo le ofrecí a Peter cocinarle algo especial y él escogió una receta de carne de res que se encuentra en mi libro de cocina "Der Ducasse" del chef francés Alain Ducasse. Como no encontré el corte de carne requerido por la receta entonces tuve que improvisar con un hermoso pedazo de carne de res que compré en la carnicería (volví a salir en busca de esa carne) que tuve que cortar por la mitad porque era muy grande para dos personas. Comienzo a preparar la mezcla de pimientas y yo miraba que era demasiada pimienta pero Peter me aseguró que era necesaria para que se formara la costra de pimienta. La carne cubierta con esa costra de pimienta molida no se miraba mal, pero lo feo fue cuando hubo que ponerla en la mantequilla para freírla, la carne era todavía muy grande y no se estaba cocinando por dentro y la pimienta comenzaba a tostarse en la mantequilla y la mantequilla -aunque estaba a baja temperatura- se estaba poniendo negra. Hubo que raspar la carne antes de comerla para quitarle la costra de pimienta (T_T).

Otro desastre fue la salsa que se hacía mezclando el juguito que soltaba la carne cocida -pero que en mi caso era sangre- con un poco de coñac y mantequilla, nunca se redujo y nunca espesó... ah, y las papas. Las papas, luego de haberlas freído en aceite había que pasarlas en mantequilla caliente para una segunda fritanga, pero estaba tan preocupada por la salsa que las papas se cocinaron un poco más de lo normal (ToT). Lo único bueno fue la ensalada de lechuga romana y una vinagreta fácil de vino tinto y aceite de oliva.

Mi maridito -tan dulce él- me dijo (entre accesos de tos por la pimienta) que él no había leído todas las instrucciones y que solo se guió por el título y la foto y que en realidad no estaba tan mal, que la próxima vez me iba a salir mucho mejor y que me iba a ayudar a preparar la salsa (tiene un don este Peter). Descorchamos una botella de vino, brindamos por muchas cosas, nos felicitamos y al final solo bebimos una copa de vino cada uno (a Peter no le gusta y yo no paso de una copa). Lo bueno del día siguiente fue que no amanecimos con retorcijones, ni con diarrea, ni estreñimiento, ni con dolor de estómago, ni dolor de cabeza, ni acidez estomacal... es posible que sea cierto ese dicho de "lo que no mata, engorda" (o_O ).

¡Y Selmi ya tiene cinco añitos!

2008/06/20

Instrucciones incomprensibles

Por si resultó incomprensible la rutina para trenzar el pan que describí en el texto anterior, aquí hay un par de videos de Youtube. La trenza -dependiendo de la humedad ambiental- se mantiene fresca de dos a tres días.

Haciendo trenzas en la panadería, repostería y confitería Ammann. ZH-CH
Haciendo una trenza en un campamento de gambusinos. AK-US

Lo que leen en el primer video es alemán y lo que escuchan en el segundo video es alemán como lo habla un suizo (^_^)

¡Suerte con el trenzado!

2008/06/15

Karina no sabe hacer trenzas

La época de los melones y las trenzas azucaradas de la repostería "La Esperanza de Oro" fue cuando mi abuelita María era la peor pesadilla de todas sus nueras, el terror de sus hijos y la delicia para algunos de sus nietos (para otros también era el terror jejejeje). Mi abuela vivía por temporadas con sus hijos hasta que se aburrió y dijo que quería vivir sola, cosa que sus hijos no querían pero que fue respaldado fuertemente por las nueras. Eran conocidas las actividades de mi abuela los domingos: ir a la misa a la catedral, luego caminar entre tanta gente por el mercado y llegar a la terminal de buses para ir a donde le diera en gana. Cuando llegaba a nuestra casa, era seguro que tendríamos un rico pedazo de melón como postre y un pedazo de ese pan suave y dulce. Mi mamá casi nunca encontraba esa trenza intacta a la hora de servir el café de la tarde: algunas manos ya habían arrancado uno que otro pedacito al pan. Pacientemente esperaba mi mamá a que se fuera su suegra para castigarnos tranquilamente... es que mi abuela también era una consentidora y no dejaba que nos castigaran, al menos no frente a ella.

Tengo años de no comer una trenza así, dorada, bonita, cubierta de cristales de azúcar. He probado hornear las trenzas de mantequilla que hacen en este lado del mundo que también se consumen durante los domingos y días de fiesta. Se compra el pan el sábado por la tarde y se guarda bien para que no amanezca duro. Ayer intenté por tercera vez hornear una trenza y hasta el momento antes del horno todo está bien: la masa ha subido, he trenzado (como si fuera una pulserita de la amistad, mala idea) y he puesto sobre la bandeja y controlado que el horno esté precalentado y a la temperatura adecuada. Pero, nunca sube sino que se pone ancho a los extremos y se quema un poco de la base. La textura y el sabor son ricas, pero la apariencia es una catástrofe. Tal vez es que mi horno es muy caliente, o tal vez el pan necesita un poco de humedad (no se me había ocurrido hasta ahora que escribo, voy a meter una tacita con agua junto con el pan la próxima vez) o tal vez es que sí importa la manera cómo se trenza, o quizás es que simplemente es mejor dejarme llevar más por mi sentido común a la hora de la medición de los ingredientes.

Ingredientes para una Trenza de Mantequilla

  • 500 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal
  • 20 g de levadura fresca desmenuzada (o 7 gramos -una bolsita- de levadura seca)
  • 1/2 cucharada de azúcar
  • 63 g de mantequilla derretida pero que no esté caliente
  • 325 ml de leche tibia
  • 1 yema de huevo diluida en un poco de leche

En un tazón se mezclan bien la harina junto con la sal (y la levadura si se usa levadura seca) y formar un volcán con un hueco en el centro. Por aparte, mezclar el azucar con la leche, mantequilla y la levadura fresca y agregar a la harina. Trabajar hasta obtener una masa suave y uniforme que no se pegue a las manos, aproximadamente unos 10 minutos. Se cubre el tazón con un paño húmedo (mojado no) y se deja reposar la masa durante una hora en algún lugar tibio (caliente no) y oscuro de la cocina para que doble su volumen.

Pasado ese tiempo se divide la masa en dos partes iguales y se procede a amasar formando rollos de igual grosor y largo (aproximadamente 60 centímetros) dejando los extremos un poquito abultados. Se colocan los rollos de manera que formen una una X, siendo el rollo que va / el rollo inferior y el rollo que va \ el rollo superior. Luego se sigue la siguiente rutina:

  1. Se van a cruzar entonces los extremos del rollo inferior sobre el rollo superior, colocando el extremo superior-derecho hacia abajo a la izquierda, y el extremo inferior-izquierdo hacia arriba a la derecha.
  2. Se van a cruzar ahora los extremos del rollo superior sobre el cruce que hay sobre él: se toma el extremo superior-izquierdo y se cruza hacia el lado inferior de la derecha, y el extremo inferior-derecho se cruza a la parte superior de la izquierda.
  3. Se vuelven a tomar los extremos del rollo anterior y se repite el proceso desde 1 hasta que los extremos se encuentren, los cuales se han de presionar para asegurar la trenza.

Se coloca una hoja de papel de hornear sobre la plancha del horno y se pone la trenza. Se pinta la trenza con la yema de huevo diluida en leche usando una pinza suave y se deja reposar la trenza entre 30 y 60 minutos, mientras tanto se precalienta el horno a 200C y se coloca la rejilla en la parte media-inferior del horno. Antes de colocar la trenza en el horno se vuelve a pintar con la yema de huevo, es lo que le dará el color dorado y sellará los poros para que el pan no se seque demasiado. Hornear durante 15 minutos a 200C y luego bajar la temperatura a 180 y dejar hornear entre 20-30 minutos más.

No es una trenza cubierta de azúcar como las que mi abuela llevaba pero por ahora me conformo, pasa para acompañar mi café o para un sandwich de jamón y queso, o con un poco de mermelada... o así nada más.

Creo que la próxima vez que vaya a mi casa, me voy a dar una cruzada por la "Esperanza de Oro" y su logo del saltamontes dorado a ver si todavía ofrecen esa rica pieza de repostería.

Basada traducción de una receta que encontré en el libro Knuspriges Brot und köstliche Brotgerichte.